La ciencia ha demostrado que hablar de nosotros mismos nos produce el mismo placer que el sexo. Una conclusión a la que han llegado investigadores del Laboratorio de Neurociencia Social, Afectiva y Cognitivade de la Universidad de Harvard, que utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para estudiar las reacciones en el cerebro de 195 personas cuando hablaban de sí mismos. Las conclusiones podrían explicar el secreto de las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram.

Nos gusta hablar de nosotros mismos y compartirlo

Según el estudio, durante el transcurso de una conversación las personas dedican el 40 por ciento del tiempo a hablar sobre sí mismos, mientras que en las redes sociales este porcentaje aumenta hasta el 80 por ciento, según otro estudio reciente sobre el uso de Internet. Estos momentos de egocentrismo resulta que provocan la misma reacción química que experimenta el cerebro durante la práctica de relaciones sexuales. Sensaciones placenteras que podrían explicar esa necesidad que tenemos las personas de airear y compartir nuestra vida y experiencias en las redes sociales.

El experimento consistió en pedir a un grupo de 195 personas que hablara sobre dos cosas: sobre ellas mismas incluyendo sus propias opiniones y rasgos de personalidad y sobre los demás. Los investigadores midieron los niveles de flujo sanguíneo en los cerebros de los participantes para analizar si se producían cambios en el cerebro en función de las respuestas. Y resulta que sí percibieron cambios significativos: los investigadores descubrieron en el escáner un aumento en las áreas del cerebro cuando los participantes hablaban de ellos mismos (tal y como se muestra en el gráfico de abajo), partes que están asociadas con el placer que produce el acto sexual, el consumo de cocaína o comer alimentos dulces y sabrosos y que además  son responsables de la liberación de dopamina, la hormona del placer.

Fuente: Daily Mail
Fuente: Daily Mail

Lo más curioso se produjo en un segundo experimento cuando los participantes tenían que responder a preguntas sobre ellos mismos y sobre otras personas y se les dio la opción de compartir las respuestas o mantenerlas en privado. La actividad cerebral aumento considerablemente en aquellos personas que decidieron compartir la información. Esto demuestra que hablar de uno mismo nos produce placer, y que este placer aumenta cuando lo que decimos lo compartimos con otra persona.

Gráfico 2 estudio Harvard
Fuente: Daily Mail

Por tanto aquellos que en el proceso de construcción de una marca personal o profesional opten por dar a conocer contenidos personales obtendrán, como mínimo, esta pequeña satisfacción cerebral.

Pero aunque nos encante hablar de nosotros mismos y más aún compartirlo con el resto, te recomendamos que ese “chute” de felicidad no se te vaya de las manos y pienses siempre dos veces antes de darle a botón de publicar. Recuerda que el contenido que subes a las redes sociales lo verán personas de tu entorno y ajenas y que imágenes comprometedoras podrían poner en jaque tu reputación. Como aquel eslogan sobre el consumo responsable de alcohol, te aconsejamos que publiques con moderación.

 

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