La revista TIME ha elegido los 10 mejores discursos de la historia.

Las listas confeccionadas por esta cabecera referente del periodismo reciben siempre una amplia atención por parte de los lectores y profesionales de todo el mundo. Es lo que ha ocurrido con esta selección de los que, para ellos, son los diez mejores discursos jamás pronunciados en la historia de la humanidad. Repasando la lista percibimos enseguida el sesgo anglosajón, cuando no directamente yanqui.

(Relacionado: Ocho discursos de la historia de España que te ayudarán a ser mejor orador).

Y aún así, es interesante, porque nos permite descubrir algunos oradores de los que no se suele tener noticia fuera de Estados Unidos, pero que llaman la atención por su puntería y su trascendencia. Es el caso de Frederick Douglass hablando sobre la esclavitud o de de Lyndon B. Jonhson sobre la promesa americana.

Estos son los personajes elegidos por Time como los autores de los diez mejores discursos:

En algunos casos conocemos, o podemos recordar con cierta exactitud lo que dijeron…O eso creemos. En otros, nos son completamente desconocidos. A continuación, vamos a repasar a los personajes y sus palabras y a analizar por qué estas pasaron a formar parte de la historia.

1. Sócrates. La apología.

El personaje:

Sócrates creía en la superioridad de la discusión sobre la escritura. Tanto lo creía que no dejó material escrito, sino que pasó la mayor parte de su vida de adulto en los mercados y plazas públicas de Atenas, iniciando diálogos y discusiones con todo aquel que quisiera escucharle, a quienes solía responder mediante preguntas. Su método se denominó mayéutica, que significa “dar a luz”, y cuyo nombre parece ser que basó en la profesión de su madre, que era, precisamente, partera. Las preguntas que contestaba a sus interlocutores acababan consiguiendo que el interpelado descubriera sus propias verdades.

El discurso:

De todos sus discursos el que le aseguró un lugar en la historia es el que hoy conocemos como la Apología de Sócrates, y que pronunció en el año 339 a.C. ante el tribunal ateniense que le acusaba de corromper a la juventud y de despreciar a los dioses del Estado. La versión que tenemos del mismo es la que escribió su discípulo Platón; no hay motivo para creer que no recoja fielmente las enseñanzas del maestro, pero también, con toda probabilidad, contenga no pocas ideas añadidas por el alumno.

El impacto:

Podría pensarse que el discurso no tuvo el impacto deseado, pues Sócrates fue condenado. Sin embargo, se negó a aceptar una reducción de su condena y eligió la ingestión de cicuta como la forma de ser ejecutado. Sin embargo, las palabras recogidas por Platón y el ejemplo de virtud dado por el propio Sócrates, no sólo durante su defensa sino tras conocer la condena, han perdurado tras la muerte del autor. Porque este discurso es, en realidad, una reivindicación de toda su vida y sus ideas concentrada en muy pocas páginas.

La Frase:

“De las muchas mentiras que han urdido, una me causó especial extrañeza, aquella en la que decían que teníais que estar precavidos de ser engañados por mí porque, dicen ellos, soy hábil para hablar”.

2. Patrick Henry. “Give me liberty or give me death”.

El personaje:

Patrick Henry era un abogado, dueño de una plantación y político estadounidense que alcanzó una gran notoriedad en la década de 1770. En Estados Unidos se le considera uno de los padres fundadores de la nación.

 

El discurso:

En 1775 ante la Convención de Virginia reunida para tomar la decisión de levantar tropas contra los británicos, Patrick Henry levantó su voz. Su discurso ejerció tal impacto entre los asistentes– entre los que se encontraban dos futuros presidentes Thomas Jefferson y George Washington– que los virginianos decidieron de forma casi unánime que había llegado el momento de alzarse en armas.

El impacto:

El momento tuvo un efecto hipnótico entre quienes lo escucharon; un hecho a destacar es que pocos de los asistentes fueron después capaces de recordar las palabras exactas; sólo podían afirmar que estaban de acuerdo con ellas, y que les convencieron.

Curiosamente, cuando le preguntaron por el contenido del discurso, Jefferson tampoco fue capaz de recordarlo. Pero sí pudo describir con detalle la sensación que tuvo mientras lo escuchaba: “Aunque fue difícil entender lo que Henry decía en el momento en el que habló, mientras hablaba, todo parecía correcto. Cuando habló en contra de mi opinión, produjo un gran efecto, y yo mismo me sentí emocionado y alegre. Desde entonces, me he preguntado en muchas ocasiones: “¿qué diablos ha dicho?” Y nunca he sido capaz de responder a esa pregunta”.

La Frase:

“Dadme la libertad o dadme la muerte”

Este vídeo pone el discurso en perspectiva acompañando la lectura con la situación del momento y los hechos que llevaron a este discurso.

 

3. Frederick Douglass. “La hipocresía de la esclavitud americana”

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El personaje:

En el siglo XIX surgió en Estados Unidos todo un subgénero literario basado en la historia autobiográfica de esclavos que habían conseguido huir de la opresión. Frederick Douglass fue uno de los autores más reconocidos; contó su historia en su autobiografía, publicada en 1845, y los males de la esclavitud en numerosos discursos en los años posteriores a la Guerra Civil americana. De hecho, el origen de su huida de las garras del esclavismo radica en el momento en que aprendió por sí mismo a leer y a escribir, y a pulir sus conocimientos leyendo libros de discursos y oratoria.

Douglass pronunció su primer discurso público en el puerto ballenero de Nantucket, durante la convención anual de la Sociedad Antiesclavista de Massachusetts de 1848. Tenía treinta años de edad, y llevaba diez años huido de la esclavitud; posteriormente reconoció que las piernas le temblaban, pero se sobrepuso y ofreció una charla memorable sobre su vida como esclavo.

El discurso:

En 1852 fue invitado a hablar en su ciudad adoptiva de Rochester (Nueva York) un 5 de julio, el día siguiente a la fiesta nacional de Estados Unidos y aprovechó la ocasión para contar todo lo que quería decir sobre el tema de la esclavitud, en un discurso que posteriormente sería recordado con el título “¿Qué es el 4 de julio para un esclavo?”.

El impacto:

El contraste de las celebraciones de un 4 de julio, en el que los desfiles y la alegría conmemoran precisamente la independencia y la libertad, con las duras palabras de Douglass, fue un duro choque para todos los asistentes. El orador recordó, tanto al público que le escuchaba como a los que tuvieron acceso posteriormente a sus palabras, que en la misma fecha en que el país se entregaba a las celebraciones, más de cuatro millones de seres humanos eran todavía mantenidos como esclavos.

La Frase:

“América falsea su pasado, es falsa con el presente, y está atada solemnemente a ser falsa en el futuro”

 

4. Abraham Lincoln. Gettysburg

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El personaje:

Abraham Lincoln (12 de febrero de 1809–15 de abril de 1865) fue el decimosexto presidente de los Estados Unidos y el primero que llegó al cargo por el Partido Republicano.

Como un fuerte oponente a la expansión de la esclavitud en los Estados Unidos, Lincoln ganó la nominación del Partido Republicano en 1860 y fue elegido presidente a finales de ese año. Durante su período, ayudó a preservar los Estados Unidos por la derrota de los secesionistas Estados Confederados de América en la Guerra Civil. Introdujo medidas que dieron como resultado la abolición de la esclavitud, con la emisión de su Proclamación de Emancipación en 1863 y la promoción de la aprobación de la Decimotercera Enmienda a la Constitución en 1865.

El discurso:

El Discurso de Gettysburg es el más famoso de todos los que Lincoln dio a lo largo de su vida. Lo pronunció en la Dedicatoria del Cementerio Nacional de los Soldados en la ciudad de Gettysburg (Pensilvania) el 19 de noviembre de 1863. La conmemoración de una de las batallas más sangrientas de la Guerra Civil americana se convirtió para él en la gran oportunidad para recordar a su pueblo “por qué luchamos”.

El impacto:

Aquel día Lincoln era sólo un orador secundario, pero de todos los que hablaron es el único que dejó en aquella fecha un discurso que pasó a los anales de la historia.

La Frase:

“Que resolvamos aquí, firmemente, que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra”.

5. Susan B. Anthony. El derecho de la mujer al sufragio

El personaje:

Tras lograr introducir una papeleta de voto en las urnas de las elecciones presidenciales de 1872, y ser multada por ello con una multa de 100 dólares, Susan Anthony se dedicó a dar una gira exhaustiva de discursos para apoyar el voto femenino. (Relacionado: otra gran comunicadora Un gráfico que salvó millones de vidas: La rosa de Florence Nightingale).

El discurso:

Más que un texto de su propia creación, el argumento básico que utilizaba Susan Anthony en sus discursos era la lectura literal de la construcción americana en la Declaración de Independencia; luego contraponía ese texto con la realidad que le impedía a ella misma votar, logrando un efecto inmediato en las audiencias a las que se dirigía. A esto se añadía que, frente al tono exaltado y hasta histérico que los opositores al voto femenino utilizaban en sus arengas, el tono de Susan Anthony era siempre calmado y sencillo.

El impacto:

Aunque Estados Unidos no concedió el voto femenino hasta 1920, siempre se ha considerado que la lucha de Susan Anthony fue uno de los pilares en los que se fundó el movimiento sufragista que acabaría consiguiendo para las mujeres el derecho a votar.

La Frase:

“Fuimos nosotros, el pueblo. No “Nosotros, los hombres blancos”, sino nosotros , todos nosotros, los que hicimos la Unión.

6. Winston Churchill. Sangre, esfuerzo, lagrimas y sudor

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El personaje:

“Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” (en inglés blood, toil, tears and sweat) una famosa sentencia utilizada en el histórico discurso que el Primer Ministro británico Winston Churchill pronunció ante la Casa de los Comunes (la cámara baja del Parlamento del Reino Unido), el 13 de mayo de 1940. Churchill había reemplazado en el cargo a Neville Chamberlain, en el contexto de la Batalla de Francia, ocho meses después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas aliadas estaban experimentando continuas derrotas frente a la Alemania nazi.

El discurso:

Se trató de una breve intervención parlamentaria,  que puede escucharse íntegramente aquí. Estos son sus dos últimos párrafos:

“Constituir una Administración de esta escala y complejidad ya es una tarea muy seria en sí misma, pero debe recordarse que estamos en la fase preliminar de una de las grandes batallas de la Historia, que estamos actuando en muchos otros puntos en Noruega y en Holanda, que tenemos que estar listos en el Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y que muchos preparativos, tales como los que han sido indicados por mi honorable amigo, deben hacerse aquí y en el exterior. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o ex colegas, que hayan sido afectados por la reestructuración política, se hagan cargo, y comprendan totalmente, la falta de ceremonial con la que ha sido necesario actuar. Diré a esta Cámara, tal como le dije a aquellos que se han unido a este Gobierno: No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.

Tenemos ante nosotros una prueba de la naturaleza más penosa. Tenemos ante nosotros muchos, muchos largos meses de lucha y de sufrimiento. Me preguntáis: ¿cuál es vuestra política? Os lo diré: hacer la guerra por mar, tierra y aire con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y triste catálogo del crimen humano. Esa es nuestra política. Preguntaréis: ¿cuál es nuestro objetivo? Puedo responderos con una palabra: victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar del terror, victoria por largo y duro que sea el camino, porque sin victoria no habrá supervivencia. Que quede claro: no habrá supervivencia para el Imperio Británico, no habrá supervivencia para todo lo que el Imperio Británico ha defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las generaciones, para que la humanidad avance hacia sus metas”.

El impacto:

Churchill pronunció tres discursos públicos durante el período de la Batalla de Francia. Éste discurso y los dos siguientes, del 4 de junio (“lucharemos en las playas“) y del 18 de junio (“esta fue su hora más gloriosa“), tuvieron una extraordinaria influencia en la opinión pública británica, preparándola para enfrentarse a una guerra dura y prolongada, y que, a diferencia de lo ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, previsiblemente afectaría también al territorio de la isla, como se confirmó desde julio de ese mismo año de 1940 con los enfrentamientos aéreos de la Batalla de Inglaterra y los bombardeos masivos, que se mantuvieron hasta el final de la guerra (1945).

La Frase:

“No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”

7. John F. Kennedy. Discurso inaugural.

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El personaje:

John Fitzgerald Kennedy fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, y el primer católico en alcanzar este puesto. Fue conocido como John F. Kennedy, como Jack Kennedy entre sus amigos y popularmente como JFK. Su asesinato en 1963 llevó su figura al nivel de mito. (Relacionado: Onassis y la marca personal)

El discurso:

El 20 de enero de 1961, día de su investidura, Kennedy pronunció uno de los grandes discursos de la política del Siglo XX. Con una duración de 14 minutos, es el más corto de la historia de los Estados Unidos. Kennedy había sido el primer presidente elegido gracias al éxito de su campaña televisiva, y en la víspera de la ceremonia se reunió con los directivos de la Cadena CBS para preparar hasta el último detalle. Se preocupó especialmente de que durante la retransmisión el realizador enfocara un primer plano de su rostro justo cuando pronunciara las frases más contundentes del discurso: “no preguntes lo que tu país puede hacer por ti…” y “la antorcha ha sido pasada”.

El estrado había tenido un calentamiento previo con una gala preinaugural producida y presentada por Frank Sinatra, amigo personal del propio Kennedy. Harry Belafonte, Nat King Cole, Tony Curtis, Ella Fitzgerald, Gene Kelly y otras estrellas prepararon el ambiente para los 20.000 asistentes a la ceremonia en Washington y para la audiencia televisiva.

A pesar de estar a varios grados bajo cero y a la nevada que había caído la víspera, Kennedy afrontó su discurso sin abrigo. Todo estaba listo para el personaje.

El discurso inaugural de John Fitzgerald Kennedy es uno de los más cortos sin embargo JFK dedicó meses a prepararlo.

Texto completo en Español 

La Frase:

“No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.”

8. Martin Luther King,Jr. Yo tengo un sueño.

Elocuent habló de este discurso en un especial de Radio Nacional de España


El personaje:

Martin Luther King fue un pastor baptista que lideró el Movimiento por los Derechos Civiles de los Afroamericanos, utilizando la palabra y la resistencia pacífica como sus principales armas en pro de la igualdad de negros y blancos. Como ocurrió con Kennedy, su asesinato le convirtió en uno de los mitos de la era moderna.

El discurso:

El discurso de Martin Luther King fue, además de una buena idea, una buena causa apoyada por unas buenas palabras. De hecho, fueron sin duda las palabras más adecuadas para la audiencia que iba a escucharlas, alineando a la perfección la realidad y los deseos.

Como reverendo reciclado para la actividad política, Luther King era un gran orador. Una anécdota poco conocida sobre este discurso es que no constituía un estreno: King lo había ensayado en varias ocasiones ante varias audiencias, puliéndolo sin cesar hasta la perfección. Como ya hemos comentado en este blog en otras ocasiones, la preparación es la madre del éxito de las palabras. Luther King lo sabía, sabía que sus 16 minutos de discurso podían cambiar el mundo y se preparó para ello.

Su discurso es similar a una construcción de piezas de LEGO, en la que logró aunar una inteligente elección del contenido con una perfecta forma de contarlo (puesta en escena). Utilizó tres elementos esenciales: pasado y futuro, referencias a canciones, la Biblia, y a discursos famosos. De hecho la primera cita es del discurso de Gettysburg de Lincoln, una pieza conocida por cualquier alumno de instituto americano. Sus palabras saltaban del “dónde estaban” al “dónde querían ir”; su reto era que el camino pareciera fácil. Y King lo logró porque su sueño, su discurso, estaba sembrado de lugares conocidos, de citas y elementos que el público podía identificar con facilidad. Así la tarea de cambio parecía familiar, porque contenía elementos conocidos para quienes lo escuchaban.

El impacto:

En aquel día de un tórrido agosto, más de 250.000 personas, muchas de las cuales habían viajado miles de kilómetros desde sus hogares, se dieron cita para escuchar las palabras de Luther King. No olvidemos que estamos hablando de un grupo social que no tenía fácil acceso al transporte público, y en muchos casos, ni siquiera al teléfono.

El impacto del discurso del doctor King muestra que el poder está en las personas, en su círculo; no en las redes, que son la herramienta. Cuando se crea una atracción, una causa o una buena razón, las personas se movilizan, con o sin redes sociales. Porque no hay nada más poderoso que la palabra transmitida de persona a persona cuando se busca un cambio, sea cual sea el camino que elija.

La Frase:

“Sueño que mis cuatro hijos, vivirán un día en una nación donde serán juzgados, no por el color de su piel sino por su carácter”.

 

9. Lyndon B. Johnson. La promesa americana

El personaje:

Lyndon B. Johnson fue el trigésimo sexto presidente de Estados Unidos. Vicepresidente durante el mandato de Kennedy, accedió al cargo tras la muerte de este en 1963, y al año siguiente lo refrendó cuando ganó en las elecciones a Barry Goldwater. Su presidencia es recordada por su “guerra contra la pobreza” y por sus abundantes legislaciones en pro de los derechos civiles.

El discurso:

El 15 de marzo de 1965, Johnson habló ante una sesión conjunta del Congreso para promover su Acta de Derecho al Voto. Sólo una semana antes, la población de Selma, Alabama, había sido el escenario de violentos conflictos raciales que produjeron varias muertes. La intención de Johnson fue eliminar con su Acta todas las restricciones al voto que aún subsistían en varios estados del sur, pensadas para impedir el acceso a las urnas de los negros y de otras minorías.

En su discurso Johnson volvió a los orígenes de Estados Unidos, recordando varias de las frases más memorables de su fundación y haciendo hincapié en los principios sobre los que se creó un país en el que todos sus ciudadanos compartieran la dignidad de seres humanos; una dignidad que se basaba en un punto irrenunciable, como era el derecho al voto.

El impacto:

El decidido apoyo de Johnson a la eliminación, de una vez por todas, de cualquier restricción del derecho al voto en su país, apelando a los principios fundacionales de Estados Unidos, fue un paso decisivo. El Acta de Derecho al Voto fue aprobada al año siguiente por una amplia mayoría en el Congreso y el Senado.

La frase:

“Aquí no existe ningún conflicto moral. Es un error, un error gravísimo, denegar a cualquiera de nuestros compatriotas americanos el derecho a votar en este país. No hay ningún conflicto de derechos estatales o nacionales. Lo único que hay es la lucha por los derechos humanos. No tengo la menor duda de cuál será su respuesta”.

 

10. Ronald Reagan. Discurso en la puerta de Brandemburgo.

El personaje:

Ronald Reagan se destacó como presidente de Estados Unidos por rescatar los discursos emotivos y cercanos. Su experiencia como actor, combinada con su ya larga experiencia política cuando fue elegido presidente, hicieron de él uno de los mayores comunicadores de su época.

El discurso:

El 12 de junio de 1987, Reagan dio un discurso en la Puerta de Brandeburgo, símbolo de la separación entre el este y el oeste y puerta simbólica en el Muro de Berlín. Durante el mismo, le pidió a Mijail Gorbachov que derribase el muro. Hasta sus propios asesores se sorprendieron de la petición. El 18 de mayo anterior había tenido una reunión con su equipo de redactores y dijo sobre el borrador: “creo que es un boceto bueno, sólido”. Su jefe de gabinete, Howard Baker, protestó, diciendo que sonaba “extremista” e “impropio de un presidente”, y el Consejero de Seguridad Nacional Colin Powell estuvo de acuerdo. Sin embargo, a Reagan le gustó el párrafo y dijo: “creo que vamos a dejarlo”.

El impacto:

Poco podía sospechar el propio Reagan que tan sólo unos pocos años después, en noviembre de 1989, ese mismo muro caería. La prensa alemana recordaría entonces el discurso de Brandenburgo pronunciado por él como el discurso que cambió el mundo.

La Frase:

“Derribe este muro”.

El listado completo de TIME  con anécdotas en: http://www.time.com/time/specials/packages/completelist/0,29569,1841228,00.html#ixzz1sX2Q1LtJ

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