Gracias a las redes sociales podemos mantener conversaciones con distintas personas independientemente del país en el que se encuentren. Lo que hace unas décadas nos hubiera parecido totalmente imposible se ha convertido hoy en día en una poderosa herramienta de comunicación que utilizamos a diario para expresar gustos, opiniones o críticas, felicitar a alguien por su cumpleaños o recomendar un restaurante.

Para lograr transmitir en las redes sociales todas esas emociones usamos los emoticonos, un nuevo lenguaje que nos ayuda a reducir la ambigüedad y comunicar mejor si sentimos felicidad, enfado, temor, indiferencia, amor, etc. Y aunque creamos que los emoticonos son un invento nuevo de este siglo, la verdad es que esta forma de comunicación ya existía en el siglo XIII, como nos descubrió en su cuenta de Twitter Almudena Serrano, Directora del Archivo Histórico de Cuenca. 

Por otro lado, los emoticonos con signos de puntuación fueron popularizados en 1982 por Scott Fahlman, investigador de la Universidad Carnegie Mellon (EEUU) que los creó para ayudar a interpretar los mensajes online que se intercambiaban profesores y estudiantes. Cuando el texto terminaba con una cara sonriente 🙂 quería decir que el mensaje no debía tomarse en serio. Este simple símbolo consigue reducir la frialdad del mensaje escrito y hacerlo más personal, pero debemos tener cuidado antes de enviar un emoticono y asegurarnos de que la otra persona entenderá el significado para evitar malentendidos.

También podemos expresar emociones usando las clásicas exclamaciones. Pero, ¿cuántos puntos de exclamación son necesarios para transmitir emociones? ¿Cuál es el grado de entusiasmo, enfado o indignación que hay en una frase si el que escribe añade uno, dos o diez exclamaciones?

Quizá estemos abusando de estos signos de puntuación en nuestras comunicaciones escritas con los que queremos transmitir un entusiasmo que seguramente no mostraríamos si la conversación fuera cara a cara. Además, ya sea por la influencia del inglés o la falta de espacio en algunas redes sociales últimamente tendemos a usar las exclamaciones de forma incorrecta, como criticaba en Twitter el escritor y miembro de la Real Academia Española Arturo Pérez Reverte. 

Es indiscutible que las redes sociales han cambiado la forma en la que nos comunicamos, pero en la comunicación escrita nos perdemos multitud de detalles e información que las personas revelan cuando tienen una conversación en persona como el tono de voz, el volumen, el énfasis al hablar, los gestos, la ironía o el humor, y que nos ayudan a interpretar mejor el mensaje y las emociones de nuestro interlocutor.

Veremos si en un futuro acabaremos utilizando emoticonos que sean capaces de transmitir el lenguaje corporal o el tono de voz.

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Esperamos que te haya gustado " Exclamaciones contra emoticonos: la batalla para lograr expresar emociones fuertes en un mundo digital ".
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